Tuesday, February 14, 2012

Alemania, noviembre 1918

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La revolución alemana hace 80 años fue la única revuelta a escala nacional de los trabajadores en una sociedad capitalista avanzada. Consiguió derrocar al Kaiser, pero no al capitalismo. No fue así y no se podría haber sido de otra manera ya que no había una mayoría por el socialismo entre los trabajadores.
El otoño pasado vimos el espectáculo de los trotskistas y otras variedades de leninistas conmemorar el 80 aniversario de la Revolución Rusa (de Octubre) con gran entusiasmo. El Partido Trotskista "Marxista" convocaba a una reunión para la ocasión cerca de mi recorrido habitual. Cuando pregunté en el puesto de convocatoria de la reunión sobre la revolución (con algunos folletos de aspecto muy bonito, todo hay que decirlo) cual era exactamente su plataforma, su respuesta fue "bueno ¿Conoces la Revolución Rusa?". Le conteste que era consciente de su existencia. "Bueno, nosotros, eh, bueno, pensamos que fue una buena cosa". Grandiosa, hermosa plataforma, bien pensado, amigo. Del mismo modo nuestro entusiasta local del Socialist Workers Party me animó a asistir a su gran reunión sobre la Revolución Rusa y "ver a Tony Cliff antes de morir", lo que me pareció un incentivo insuficiente para asistir a lo que sin duda habría sido una tarde muy aburrida.

Todo esto, inevitablemente, me condujo a numerosos disputa a cara de perro con este tipo de personas, acerca de por qué la Revolución Rusa no era lo mejor que nunca hubiera pasado, incluyendo un encuentro muy desagradable y aterrador con una revolucionaria profesional sedienta de sangre del SWP oficina central ("La Cheka fue necesaria, para parar los pies a los contrarrevolucionarios", dijo, y yo me planteé el suicidio, desesperado por la condición de una especie humana que produce tal tipo de "socialista"). Inevitablemente, comoquiera que aludí a los crímenes de los bolcheviques, señaló los muchos defectos de la revolución, demostró que incluso el agradable y brillante señor Lenin perpetró los tipos de crímenes que normalmente se dice que solo empezaron con ese malvado señor Stalin, ellos tenían una última línea de defensa: ". La revolución rusa degeneró debido a la invasión de incontables países extranjeros, y el fracaso de la revolución alemana"

El punto sobre la invasión en gran medida es una burla de su apoyo general para la revolución victoriosa, si en realidad no fue tan victoriosa, y por lo tanto puede ser desestimado. Sin embargo, su segundo punto es digno de un examen más detallado. Es cierto que Lenin estaba probablemente predicando el éxito de su revolución en base a una revolución socialista triunfante en Alemania y con la esperanza de que se difundiera en todo el mundo desde allí. Fino y elegante, pero todo esto cambia a Lenin de ser un hombre peligroso que creía que podía conducir al mundo hacia el socialismo, a un jugador peligroso que creía que podía conducir al mundo hacia el socialismo. Por otra parte, los defensores de esta tesis parecen muy capaces de desestimar la conclusión obvia a esta linea de defensa: que Rusia era en realidad un escenario secundario, una nota a pie de página en la historia, a la única revolución de los trabajadores intentada en un Estado capitalista avanzado; y que todas sus celebraciones sobre Rusia y el deseo de seguir su modelo son deficientes, porque Alemania es la historia del caso real que tiene que pasar el examen.

En el momento de la primera guerra mundial, Alemania era la segunda economía industrial del mundo. Esto fue a pesar de tener un tercio de la población aun viviendo como campesinos feudales, y aun manteniendo un gobierno “cuasi-feudal” bajo un gobernante hereditario autocrático. También tenía uno de los mayores movimientos obreros de Europa (a pesar de haber sido el socialismo un credo criminalizado durante muchos años en Alemania). El Partido Socialdemócrata de Alemania (el SPD) tenía más de un millón de miembros y unos 4 millones y medio de votantes, así como numerosas publicaciones, grupos sociales afiliados, etc.

El SPD aún hablaba y se reconocía como un partido socialista radical, aunque en los años previos a la guerra derivase cada vez más hacia el reformismo descarado, en parte porque se había vuelto muy institucional. Ejerciendo su propio papel y aliado con los sindicatos, era mucho más que una parte de la estructura de la sociedad. A pesar de esto, una pequeña parte de socialistas revolucionarios se mantuvo dentro del SPD, caracterizada por Rosa Luxemburgo, y que ascendía en número a entre tres mil o cuatro mil.


Los verdaderos colores del SPD se mostraron durante la guerra, cuando casi todos sus miembros en el Reichstag apoyaron abiertamente la guerra y el partido difundió propaganda en el sentido de que la guerra era necesaria para detener la amenaza de la tiranía de Rusia. Esto poco a poco dio lugar a una escisión en el SPD en tres corrientes, con la eventual formación del Partido Socialdemócrata Independiente (USPD) en el grupo parlamentario y luego más lentamente con sus propios militantes. Los constituyentes de "extrema izquierda" se constituyeron en la Spartakusbund (Liga Espartaquista) con Karl Leibknecht y Rosa Luxemburgo como miembros destacados. Sin embargo, se mantuvieron dentro de las filas oficiales del USPD.

En septiembre de 1918 estaba claro que Alemania ya había perdido la guerra. La expectativa de la mayoría de la clase dominante era preservar su estado más o menos intacto. Estaban desesperados para evitar una repetición de los acontecimientos en Rusia y el alzamiento masivo de allí. Los poderosos generales del ejército propusieron una forma de salvar al Estado alemán liberalizándolo e incorporando a algunos de los elementos más complaciente del SPD al gobierno. Estos últimos aceptaron y se unió a un gobierno con el príncipe Max von Baden como canciller.

Consejos Obreros

Bajo este régimen la situación se fue deteriorando. Los trabajadores que sufrían desde largo tiempo comenzaron a expresar su frustración por la rutina y la miseria que enfrentaban después de cuatro años de tiempo de draconianas restricciones de guerra. Más y más trabajadores, soldados y marineros desencantados comenzaron a emprender huelgas y motines. A finales de octubre la insurrección se difundió, conforme los trabajadores en todo el país se levantaban contra el gobierno. Comenzando en el puerto norteño de Kiel los consejos obreros comenzaron a constituirse en todo el país. El 5 de noviembre, Hamburgo (una de las ciudades más grandes del país) se convirtió en objeto de control por un consejo obrero. Sobre el día 8 ocurría lo mismo en las grandes ciudades de Alemania: Munich, Colonia, Frankfurt y e incluso Berlín.

El resultado de la revuelta fue que el líder del SPD, Ebert, tomó el poder, y su colega Scheidemann declaró unilateralmente a Alemania república, en un intento por apaciguar a los rebeldes poniendo fin a la dominación de la aristocracia alemana. El Kaiser se fue al exilio. Si bien esta parte de la revuelta tuvo éxito, en realidad, no hizo sino terminar el trabajo comenzado por las revoluciones de 1848, con el establecimiento de una república burguesa plena en Alemania.

Solo una pequeña parte de la clase obrera alemana era socialista revolucionaria. La gran mayoría de los trabajadores apoyaban al SPD como una cuestión de rutina, incluyendo su programa general de reforma del capitalismo. Por otro lado, los obreros revolucionarios eran pequeños en número. Cuando en febrero de 1919, la Liga Espartaquista renunciado a sus vínculos con el USPD formó un Partido Comunista Alemán (KPD) reconoció este problema: "El socialismo no puede ser creado por decreto, ni puede ser establecido por un gobierno. El socialismo debe ser creado por las masas mismas, por cada proletario". Su problema era que no había proletarios suficientes que estuvieran el socialismo. Los levantamientos de noviembre habían sido una reacción a las dificultades y la tiranía, no un deseo coherente para establecer el socialismo. Contrariamente a lo que Chris Harman del SWP escribe en su libro ‘La Revolución Perdida’, en la que condescendiente afirma que los trabajadores estaban "confundidos" por las divisiones dentro del "movimiento socialista", lo que la mayoría de los trabajadores querían era que el SPD para pusiese fin a sus penurias. Los espartaquistas reconocían que el apoyo masivo necesario para establecer el socialismo faltaba y que el socialismo no estaba en la agenda en ese momento, por lo que resolvieron oponerse a la convocatoria de una asamblea constituyente que a su juicio ayudaría a consolidar el Estado alemán y en su lugar tratar de ganar socialistas dentro de los consejos obreros.

Algunos elementos exaltados de la izquierda alemana (en el USPD y otro grupo llamados los Delegados Revolucionarios (Obleute)) no estaban satisfechos con esta realidad, y el 5 de enero de 1919 montaron el mal llamado levantamiento espartaquista ("espartaquista" en los círculos del SPD se había convertido en un cajón de sastre para cualquier persona vagamente en desacuerdo con los dirigentes, así como la palabra "trotskista" en el moderno Partido Laborista- los espartaquistas, incluida Rosa Luxemburgo, de hecho se opusieron a un levantamiento, dándose cuenta de que el apoyo de las masas por el socialismo no estaba allí. Estos elementos llevaron a los obreros de Berlín, a un golpe de Estado para tratar de hacerse con el poder, con la esperanza de que se propagase en todo el país. No pudo ser. A falta de cualquier plan los trabajadores que habían seguido a los revolucionarios gloriosos estaban en guardia esperando que se les dijera qué hacer, y cuando se les dijo era un batiburrillo de órdenes contradictorias y confusas. El 11 de enero de 1919 el gobierno del SPD envió a las tropas, los notorios Freikorps, que de manera muy eficaz aplastaron el putsch fallido. El 17 de enero, tanto Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg fueron asesinados por las tropas de los Freikorps, y Berlín estaba bajo el control del gobierno una vez más.

Aplastados por el Estado

Este fue un patrón que se repetiría en muchas partes del país, así como cualquier otra lucha o conquista de los trabajadores fueron brutalmente aplastadas por el poderío militar. Los trabajadores descubrieron demasiado tarde el peligro de seguir a líderes, y, por mucho que los bolcheviques aplastaron toda la actividad independiente de la clase obrera en Rusia para establecer su dominio, también lo hizo el SPD en Alemania para preservar el estado capitalista alemán. Los trabajadores descubrieron que los costos de la imposibilidad de luchar contra un coordinado y bien armado estado, y si poca sangre se derramó en la rebelión inicial mucha se derramó cuando fue sofocada.

Los trabajadores de Alemania, persistentemente siguieron a sus antiguos dirigentes, creyendo que éstos resolverían sus problemas por ellos, e incluso traer el “socialismo”, y por un tiempo creyeron en la palabrería del gobierno del SPD sobre la "socialización" de la industria. Al final, sin embargo, tuvieron que aprender del duro camino de la ceguera de seguir a líderes. La revolución alemana muestra, no como Chris Harman cree que si el KPD hubiera tenido más disciplina (léase que hubiese aplicado el principio leninista de "centralismo democrático" y la obediencia a la dirección) podría haber controlado más situaciones y por lo tanto conducir a los trabajadores a una revolución con éxito (en las coordenadas rusas). Es que, cuando la clase obrera no tiene la voluntad de establecer el socialismo, no puede ser, y tratar de formar socialistas en el calor de un proceso de cuasi-guerra civil es casi imposible. Ninguna cantidad de liderazgo, sino sólo una mayoría de trabajadores socialistas conscientes podrían haber llevado a cabo la revolución en Alemania. La sangrienta derrota del putsch y de los levantamientos mostró cómo la violencia, especialmente de parte de una minoría, es suicida contra un Estado persistente organizado. La historia demuestra que no es el estado en que fue "aplastado", sino los revolucionarios y muchos trabajadores inocentes también.

PIK SMEET

El Socialist Standard es el periódico del 'Partido Socialista de Gran Bretaña' miembro del 'Movimiento Socialista Mundial'.

Monday, February 13, 2012

¿La próxima guerra?

¿La próxima guerra?


Andy Matthews
Los tambores de guerra del capitalismo nunca están en silencio. Siempre están latentes como un ruido de fondo. En ciertos momentos se vuelven más estridentes, ahora es uno de esos momentos.

Sólo los ingenuos incurables creen que el capitalismo es posible sin guerra. La guerra es, tan intrínseca al capitalismo como lo son sus precios, salarios y beneficios. El comentario de Angela Merkel, la canciller alemana, advirtiendo sobre el colapso del euro que: "Nadie debe creer que otro medio siglo de paz en Europa es un hecho seguro - no lo es," (Daily Telegraph del 9 de noviembre) revela que los factores materiales tales como el acceso a mercados y recursos, y la protección del comercio y las rutas comerciales, en lugar de razones ideológicas son las causas de la guerra.

La perspectiva de un conflicto con Irán, con frecuencia la cita en las noticias. Al parecer, como Irak, está ocupado desarrollando armas nucleares. Pero Irán también está situado en una zona de importancia estratégica para las potencias occidentales. El 3 de noviembre, el rumor de los tambores aumentó cuando “The Guardian” advirtió que había aprendido que: "Los planificadores esperan una campaña a librar principalmente desde el aire, con alguna participación naval, utilizando misiles como el Tomahawk. . . No hay planes para una invasión por tierra, sino "un pequeño número de fuerzas especiales" pueden ser necesarios en tierra, también ". La BBC informó de que seis días más tarde el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, había advertido que: "Una acción militar contra Irán sería un gravísimo error cargado de consecuencias imprevisibles ". . . Sus comentarios se producen después de que el presidente israelí Shimon Peres dijo que un ataque contra Irán es cada vez más probable ". Sólo para destacar cómo es el capitalismo de volátil y peligroso, un día después, como la BBC también informó, Leon Panetta, secretario de Defensa de los EE.UU., al comentar acerca de un ataque contra Irán, también advirtió que podría tener "consecuencias imprevistas".

Asegurar el suministro de energía es una condición básica para la existencia permanente de todos los estados-nación. Los medios de comunicación se deleitan en informar del descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo y estimar el hallazgo en miles de millones de barriles de petróleo. Para poner estos hallazgos en su contexto, mil millones de barriles de petróleo se gastarían en todo el mundo al ritmo actual de consumo-sólo en solo 12 días (oilprice.com 9 de noviembre). La mayoría de los estudios muestran que las reservas existentes no satisfacen las necesidades de futuro del capitalismo. Así, las luchas por el acceso y el control de ellos son inevitables.

En consecuencia, el eco de los tambores se va resonando en la región del Ártico, ya que parece que va a convertirse en el próximo campo de batalla en la lucha por los beneficios. El calentamiento global está derritiendo rápidamente el casquete haciendo las rutas de navegación más accesible y la perspectiva de la exploración es prácticamente segura. El margen de acuerdo entre los miembros de la OTAN en competencia, Canadá, Noruega, Dinamarca, Groenlandia, los EE.UU. y Rusia está disminuyendo. En consecuencia Timeworld informaba sobre el discurso del Presidente Putin a su partido político que: "Rusia tiene la intención, sin duda, de ampliar su presencia en el Ártico. Estamos abiertos al diálogo con nuestros socios extranjero... pero, naturalmente, la defensa de nuestros intereses geopolíticos será dura y consistente "Al día siguiente, el ministro de Defensa de Putin, Anatoly Serdyukov, anunció que:". dos brigadas del ejército, o las tropas de hasta 10.000 unidades, se desplegarían a defender las reclamaciones de Rusia en el Ártico "(8 de julio).

El ingenioso secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, habría identificado ya anteriormente uno de de los problemas de más potencial para el capitalismo. Esta vez con otro gran competidor, China. The New York Times podría informar que: "a principios de este mes, el señor Panetta fue contundente acerca de sus preocupaciones. "Estamos preocupados con China", dijo a los miembros americanos de servicio en Nápoles, Italia. "Lo más importante que podemos hacer es proyectar nuestra fuerza en el Pacífico - para que nuestros transportes, para que nuestra flota, para ser capaz de dejar muy claro a China que vamos a proteger los derechos internacionales de moverse libremente a través de los océanos "(23 de octubre).

El artículo de Robert D. Kaplan de Octubre de 2011 en “Foreign Policy” “El Mar de China del Sur es el futuro del conflicto ", revela por qué los intereses de EE.UU. en el Pacífico Occidental y el Mar del Sur de China son tan importantes para Washington. "Más de la mitad del tonelaje anual de la flota mercante del mundo pasa a través de estas aguas así como un tercio de todo el tráfico marítimo. ...Aproximadamente dos terceras partes de los suministros de energía de Corea del Sur, cerca del 60 por ciento de los de Japón y Taiwán, y alrededor del 80 por ciento de las importaciones chinas de crudo llegan a través del Mar de China del Sur. Es más, el Mar de China del Sur tiene reservas probadas de petróleo de siete mil millones de barriles y un estimado de 900 billones de pies cúbicos de gas natural ". Nueve estados cuyo territorio bordea el Mar de China Meridional se pretender hacer con todo, o parte de ello. Los nueve son dependientes del apoyo diplomático y militar de Washington.

Los tambores de guerra estaban en su momento más estridente cuando “The Global Times”, publicado bajo la autoridad del Comité Central del Partido Comunista de China, imprimió el títular "La hora de usar la fuerza ha llegado en el Mar Meridional de China, hagamos la guerra en las Filipinas y Vietnam, para evitar más guerras ". . Se hizo especial hincapié en que: "El Mar de China Meridional es el mejor lugar para que China haga la guerra: de los más de 1.000 plataformas petrolíferas allí, ninguno pertenece a China, de los cuatro aeropuertos de las Islas Spratly, ninguno pertenece a China; una vez se declare la guerra, el Mar de China Meridional será un mar de fuego "(UPI, 03 de octubre).

Noam Chomsky ha llamado la atención sobre la construcción de una base militar de EE.UU. en la isla de Jeju, 50 millas al sureste de la península de Corea del Sur, que "con capacidad para 20 buques de guerra de Corea del Sur y EE.UU, incluidos los vehículos submarinos aviones y destructores, varios de los cuales se equipados con sistema de defensa de misiles balísticos Aegis ". Él continúa y añade: "No es sorprendente que China considera a la base como una amenaza a su seguridad nacional. Por lo menos, la base es probablemente provocará la confrontación y la carrera de armamentos entre Corea del Sur y China, con los EE.UU.casi inevitablemente involucrado "(Truthout 7 de octubre).

China, en la última década, ha estado haciendo avances importantes en África oriental. Y no es sólo la perspectiva de la mano de obra barata, desorganizada que los atrajo. UPI reportó el 10 de marzo del año pasado que: "África del Este se perfila como el próximo boom del petróleo después de un gran descubrimiento en la cuenca del lago Albert de Uganda. Otras reservas de petroleo y gas natural se han encontrado en Tanzania y Mozambique y la exploración está en marcha en Etiopía e incluso en la devastado por la guerra Somalia". Es: "el último verdadero area de alto potencial en el mundo que no ha sido plenamente explorada". Sin embargo, el economista podría advertir a tan sólo 21 días después que "varios gobiernos occidentales celosos y empresas quieren para detener el avance de China en la cuenca del Congo, con sus vastas reservas de minerales y madera".

John Pilger escribe en el New Statesman sobre la "misión humanitaria" del presidente Obama para ir a la ayuda del gobierno de Uganda en su lucha para derrotar a los "menos de 400 combatientes del" Ejército de Resistencia del Señor (LRA) mediante el envío de 100 soldados de combate de EE.UU. argumentó que: "los cables de Wikileaks y la Estrategia Nacional de EE.UU. para mostrar la lucha contra el terrorismo, los planes estadounidenses para África son parte de un plan global que incluye 60.000 unidades de las fuerzas especiales, incluidos los escuadrones de la muerte, que operan en 75 países. Como el entonces secretario de Defensa Dick Cheney señaló en la década de 1990, Estados Unidos sólo quiere dominar el mundo "(20 de octubre). Tal vez Pilger podría haber añadido a través del control de sus recursos naturales.

Muchos escritores han visto a China como el heredero emergente de la corona de Estados Unidos. La BBC informó que la construcción de “portaaviones, trenes de alta velocidad, sistemas anti-satélite etc. no es sólo por el valor intrínseco que poseen, sino porque la dirección del Partido Comunista los ven como símbolos que distinguen a las grandes potencias de sus competidores "y que el programa espacial tripulado" y sus sucesores son para China, una prueba simbólica de que China se está convirtiendo en una superpotencia del siglo 21 "(29 de septiembre).

En 1957 el del Secretario General Partido Comunista de China, Deng Xiaoping, describe los primeros pasos para convertirse en una superpotencia. "La Unión Soviética tiene la bomba atómica. ¿Dónde está la importancia? Se encuentra en el hecho de que los imperialistas tienen miedo de élla. ¿Tienen los imperialistas miedo de nosotros? No lo creo... Las los Estados Unidos sitúan sus tropas en Taiwan debido a no tenemos bombas atómicas o misiles guiados "(Nuclear Databook armas, p. 327) Una vez adquirido, ¿qué hacer con ellas? Un diario Financial Times (14 de julio de 2005) informa lo que da una idea de lo que la mente militar piensa:.?" el mayor general Zhu Chenghu, Comandante y Profesor de la Facultad de Estudios de Defensa de la Universidad Nacional de China de Defensa, señala que los EE.UU. han designado objetivos nucleares al este de Xian. En el caso de que estalle una guerra entre China y EE.UU. sobre Taiwán, ha dicho a los visitantes extranjeros en dos ocasiones en 2005 que: "Vamos a prepararnos para la destrucción de todas las ciudades del este de Xian”. También recordó a su audiencia de la capacidad nuclear de China focalización en ciudades de los EE.UU.

Pregunte a la mayoría de la gente sobre la posibilidad de una guerra nuclear y descartarán la idea. Irak, Afganistán y Libia apenas han tocado la mayoría de la gente occidental. La guerra es conducida lejos por otros que son festejados y presentados como héroes por los medios de comunicación. Como Malcolm X dijo una vez: "Si no tienes cuidado los periódicos harán que odiaes a los oprimidos y ames a la gente que provoca la opresión." Libia fue vendida a la gente como una "misión humanitaria". La máxima de Aristóteles: "Hacemos la guerra para poder vivir en paz", escrito hace 2300 años, todavía hoy se utiliza. Tal vez las palabras de alguien que ha experimentado la guerra es el fin más importante para un artículo acerca de la guerra.

El 11 de noviembre Caputi Ross, un veterano de la Infantería de Marina del segundo sitio de Faluya relacionado con sus "Reflexiones sobre el papel de los veteranos en el movimiento de ocupación" a través del Centro de Intercambio de Información:

"Yo no serví a mi país en Irak, sino solo al 1%. Fue en su nombre en que contribuí a poner cerco a Faluya, ayudé a matar a miles de civiles, ayudé a desplazar a cientos de miles de personas inocentes, y ayudé a destruir una ciudad entera. Mi "servicio" fue para Exxon-Mobil, Halliburton, KBR, Blackwater y otras empresas multinacionales en Irak ".

Ross Caputi participa activamente en la búsqueda de un fin a la guerra. ¿Verdad?

ANDY MATTHEWS

Crisis: ¿Qué se puede hacer?

Crisis: ¿Qué se puede hacer?



Nos detenemos en último libro de David Harvey: ‘The Enigma of Capital’.

Estamos la viviendo crisis capitalista más grande desde la década de 1930 - una crisis con dimensiones económicas y ecológicas, por no mencionar las sociales y políticas, las dimensiones. Nadie sabe a ciencia cierta lo que va a pasar o qué hacer. En este contexto, lo que necesitamos con urgencia es la comprensión. Necesitamos saber lo que la crisis es, por qué se ha producido, y lo que, en todo caso, se puede hacer al respecto. David Harvey, un reconocido geógrafo y profesor de antropología, apunta a algunas de las respuestas a estas preguntas urgentes. (‘The enigma of capital’. Profile Books, 2010) se abre con un relato de la reciente historia de la crisis económica, de los primeros síntomas del problema del mercado de las hipotecas ‘subprime’ en los EE.UU. en 2006, hasta muy cerca del momento actual.


Este relato está escrito en el estilo de y en gran parte tomado de la prensa dominante liberal y financiera. Harvey luego pasa a analizar lo que está realmente está sucediendo detrás de esta relato estereotipado. Esto es útil porque ningún economista o periodista financiero ha sido de utilidad alguna en la predicción de la crisis o en la explicación de por qué ha ocurrido. Harvey rechaza la búsqueda un chivo expiatorio - Alan Greenspan, Gordon Brown, los prestamistas irresponsables, los codiciosos banqueros etc – y en su lugar sostiene que las crisis son una consecuencia inevitable y necesaria característica del funcionamiento normal del capitalismo.

Su argumento básico es el marxista. Las sociedades modernas son impulsadas por la búsqueda por parte de los capitalistas de cada vez más lucro. La competencia fuerza a los capitalistas a reinvertir al menos una parte de esa ganancia de nuevo en la expectativa de todavía más ganancias. Esto nos lleva a la acumulación de capital a una escala cada vez más ampliada, y este proceso de circulación, al igual que la sangre en el cuerpo, debe seguir fluyendo para que la inversión rentable - y por lo tanto, producción de bienes y servicios socialmente necesaria - no tenga un temible ataque de corazón. Pero a medida que pasan los años, ciertos sustos son inevitables - y la problemas empeoran a medida que la cantidad de capital en busca de reinversión rentable se hace más y más grande.

Análisis de Harvey


Harvey identifica siete principales factores de riesgo: la escasez de capital dinero (¿De dónde va a venir todo ese dinero?), los problemas laborales (por ejemplo, insuficientes suministros de mano de obra barata y "flexible"), desproporciones entre sectores (un sector se sobreexpande en búsqueda de beneficios), los límites naturales (Por ejemplo, la escasez de los recursos naturales), desequilibrio en los cambios tecnológicos y organizativos (incluyendo la competencia el monopolio etc.), la indisciplina en el proceso laboral (trabajadores “escaqueándose” u organizando sindicatos, por ejemplo) y la falta de demanda efectiva (los consumidores para pagar por bienes y servicios). Él sostiene que cualquiera de ellos puede ser un coágulo en el libre flujo de capital. Pero el capitalismo no puede tolerar estos coágulos por mucho tiempo sin morir.

Como el cuerpo humano, el capitalismo es un sistema dinámico que es muy bueno para sortear sus propios problemas. Se parchea parches y continúa otra vez - pero siempre a costa de acumular problemas de cara a su futuro Así, par a tomar ejemplos recientes, la crisis de la rentabilidad en la década de 1970 llevó a figuras tales como Thatcher y Reagan a generalizar la baja de los salarios por aplastamiento de los sindicatos, creando desempleo e importando de mano de obra barata de inmigrantes del exterior. Esto fue un éxito durante un tiempo, pero creó un nuevo problema: una población de desempleados o trabajadores mal pagados no constituye para las necesidades candentes y en constante expansión del capital de mercados de consumidores para prosperar (no puede haber crecimiento sin ventas). Este problema se resolvió por la temeraria concesión de créditos a cada vez más personas, independientemente de su capacidad de reembolso. Esto por su parte llevó, a una crisis de sobreendeudamiento en el seno de la clase obrera, lo que llevó a una crisis de confianza en los instrumentos de deuda, empezando por las hipotecas subprime en los EE.UU., lo que nos llevó a donde estamos ahora - la oferta de crédito estancada, dando lugar a bloqueos en el flujo de capital, que a su vez conducen a el aumento del desempleo, la pérdida y desvalorización del capital, etc. Las medidas de ‘estímulo’ económico(el desfibrilador) no han funcionado, por lo que ahora se nos promete una austeridad al estilo Thatcher (una dieta libre de grasas) para la clase obrera

Una crisis puede ser entendida como aquel momento en que la riqueza producida socialmente vuelve a su "legítimos propietarios", la clase capitalista, y como una oportunidad para esa clase de consolidar su poder sobre la de clase obrera así como la maquinaria política del estado (que era un lugar común en algunos secciones de la prensa financiera que, quienquiera que gane las elecciones generales, el gobierno se vería obligado a cumplir los requerimientos de los inversores internacionales "(es decir, la clase capitalista). La clase capitalista a continuación, utiliza ese poder para recortar en la medida de lo posible las conquistas y las reformas ganadas por los asaltos anteriores de la lucha de clases y acción política. 'Equilibrio' y saneamiento se restablecen para la operación de la rentabilidad, y el flujo de capital puede continuar. De ahí la necesidad y la inevitabilidad de la crisis bajo el capitalismo.

Mosca leninista en la sopa

Entonces, ¿qué se puede hacer en relación de la cuestión? Harvey tiene razón en insistir que nada menos que lo que generalmente se descarta como respuestas "utópicas" respuestas pueden ser tenidas en cuenta. La crisis tiene su raíz en el sistema. Los intentos del capitalismo para resolver la crisis significarán mayor austeridad y miseria para todo el mundo, excepto de una pequeña minoría. Un problema sistémico reclama por soluciones sistémicas. En esto, estamos de acuerdo con Harvey. Es cierto que la influencia del leninismo en el libro, especialmente en el capítulo final, es algo así como una mosca en la sopa. Comer alrededor de la mosca se hace cada vez más desagradable en la medida que nos acercamos al final de la comida - La crítica de Harvey de lo que él llama "el comunismo realmente existente", es decir, las dictaduras capitalistas de Estado de la antigua Unión Soviética y el resto, es leve a decir lo menos, aunque por lo menos es lo suficientemente buena para confirmar que lo que la mayoría de la gente llama "socialismo" es en realidad solo " capitalismo regulado o democráticamente gestionado ".
Los socialistas genuinos con estómagos delicados pueden que se resistan a esto. Pero si es así, se perderán una buena, sólida, nutrición política. Particularmente interesantes son tres puntos de fuerte acuerdo entre Harvey y nosotros. La primera es la importancia de la lo que él llama "concepciones mentales" sobre el cambio revolucionario, es decir, la importancia de las ideas y lo que se suele descartar como "utópia" política. Sin un cambio en lo que la gente piensa sobre las perspectivas para el cambio y para el socialismo, como Harvey correctamente señala, no puede haber ninguna alternativa que no sea un regreso a alguna forma de capitalismo.

Lo segundo es su insistencia, en algo en contra de la moda entre los otros anti-capitalistas teóricos, en la importancia de la toma y transformación del estado. No hay, dice, "No hay manera de que un orden social anticapitalista se puede construir sin toma del poder estatal, transformando radicalmente y repensando el marco constitucional e institucional que actualmente da apoyo a la propiedad privada, al sistema de mercado y a la acumulación continua del capital. Hacer caso omiso del estado y la dinámica del sistema interestatal es una idea ridícula a aceptar por cualquier movimiento anti-capitalista". En ello estamos totalmente de acuerdo.

El tercero es su insistencia en que la crisis no significa que el capitalismo esté terminando. El capitalismo es un sistema dinámico que siempre ha resuelto sus propios problemas en el pasado, y así lo hará en el futuro de nuevo, sea cual sea el costo para el resto de nosotros - y el costo de este tiempo bien podría ser un desastre ambiental, tal vez incluso una guerra catastrófica. El capitalismo nunca caerá por sí solo, dice Harvey. Tendrá que ser interrumpido y el poder de la clase capitalista finalizado por una acción política concertada. Y aunque las perspectivas de tal cambio no parecen buenas por el momento, una crisis, al menos, tiende a convertir la cuestión de un sistema social alternativo más relevante y urgente. En otras palabras, los buenos capitalistas siempre ven las crisis como oportunidades. Sería inteligente que las personas a las que dominan hicieran lo mismo.

Hay amplitud de espacio, pues, tanto para acuerdos y como desacuerdos en el libro de Harvey. Como libro, que es un poco mamotreto - es demasiado largo y repetitivo, sin precisión y, a veces vagamente escrito (los hechos suceden atemporalmente, sin cuantificación o referencia), y aparentemente apresuradamente y perezosamente ensambladas a partir de las anotaciones del profesor Sus escritos en su mayoría parecen destinados al público en general, y sin embargo, los términos técnicos y la jerga marxista quedan por explicar, y palabras ideológicamente cargadas y palabras y frases potencialmente confusas que se utilizan sin disculpa o precaución. Sin embargo, la mayoría de estos fallos pueden y deben ser pasadas por alto porque la esencia de su argumento es sólida y merece la más amplia audiencia posible. Además, su análisis de la importancia de la urbanización y la propiedad y control de la tierra y los recursos en el capitalismo moderno es una importante actualización moderna de la teoría marxista, desarrollando algunos perspicaces y proféticos comentarios de Marx Harvey también tiene un modelo extremadamente útil para pensar en cómo se mueve el capitalismo y cambia, a través del desarrollo interconectado de las siete "esferas" de actividad, una vez más derivados de Marx, pero evitando el determinismo y la unilateralidad de muchos de los seguidores de Marx posteriores.
Harvey nos ayuda a entender, en un relativamente sencillo idioma, lo que realmente está pasando detrás de las historias que leemos en la prensa dominante y por lo tanto, nos ayuda a pensar con claridad sobre lo que podría ser posible hacer en el futuro. Como dice Harvey, "Cuestionar el futuro del mismo capitalismo como sistema social adecuado debe, por tanto, a estar a la vanguardia del debate actual. "


STUART WATKINS

'Socialist Standard' es el mensual de 'Partido Socialista de Gran Bretaña' impulsor del Movimiento Socialista Mundial'.

PD: Ajuntamos un enlace a otro interesante entrevista a Harvey en inglés:

http://www.logosjournal.com/issue_5.1/harvey.htm

Alemania 1918

La revolución alemana hace 80 años fue la única revuelta a escala nacional de los trabajadores en una sociedad capitalista avanzada. Consiguió derrocar al Kaiser, pero no al capitalismo. No fue así y no se podría haber sido de otra manera ya que no había una mayoría por el socialismo entre los trabajadores.
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> El otoño pasado vimos el espectáculo de los trotskistas y otras variedades de leninistas conmemorar el 80 aniversario de la Revolución Rusa (de Octubre) con gran entusiasmo. El Partido Trotskista "Marxista"convocaba a una reunión para la ocasión cerca de mi recorrido habitual. Cuando pregunté en el puesto de convocatoria de la reunión sobre la revolución (con algunos folletos de aspecto muy bonito, todo hay que decirlo) cual era exactamente su plataforma, su respuesta fue "bueno ¿Conoces la Revolución Rusa?". Le conteste que era consciente de su existencia. "Bueno, nosotros, eh, bueno, pensamos que fue una buena cosa". Grandiosa, hermosa plataforma, bien pensado, amigo. Del mismo modo nuestro entusiasta local del Socialist Workers Partyme animó a asistir a su gran reunión sobre la Revolución Rusa y "ver a Tony Cliff antes de morir", lo que me pareció un incentivo insuficiente para asistir a lo que sin duda habría sido una tarde muy
> aburrida.
> Todo esto, inevitablemente, me condujo a numerosos disputa a cara de perro con este tipo de personas, acerca de por qué la Revolución Rusa no era lo mejor que nunca hubiera pasado, incluyendo un encuentro muy desagradable y aterrador con una revolucionaria profesional sedienta de sangre del SWP oficina central ("La Cheka fue necesaria, para parar los pies a los contrarrevolucionarios", dijo, y yo me planteé el suicidio, desesperado por la condición de una especie humana que produce tal tipo de "socialista"). Inevitablemente, comoquiera que aludí a los crímenes de los bolcheviques, señaló los muchos defectos de la revolución, demostró que incluso el agradable y brillante señor Lenin perpetró los tipos de crímenes que normalmente se dice que solo empezaron con ese malvado señor Stalin, ellos tenían una última línea de defensa: ". La revolución rusa degeneró debido a la invasión de incontables países extranjeros, y el fracaso de la
> revolución alemana"
> El punto sobre la invasión en gran medida es una burla de su apoyo general para la revolución victoriosa, si en realidad no fue tan victoriosa, y por lo tanto puede ser desestimado. Sin embargo, su segundo punto es digno de un examen más detallado. Es cierto que Lenin estaba probablemente predicando el éxito de su revolución en base a una revolución socialista triunfante en Alemania y con la esperanza de que se difundiera en todo el mundo desde allí. Fino y elegante, pero todo esto cambia a Lenin de ser un hombre peligroso que creía que podía conducir al mundo hacia el socialismo, a un jugador peligroso que creía que podía conducir al mundo hacia el socialismo. Por otra parte, los defensores de esta tesis parecen muy capaces de desestimar la conclusión obvia a esta linea de defensa: que Rusia era en realidad un escenario secundario, una nota a pie de página en la historia, a la única revolución de los trabajadores intentada en un Estado
> capitalista avanzado; y que todas sus celebraciones sobre Rusia y el deseo de seguir su modelo son deficientes, porque Alemania es la historia del caso real que tiene que pasar el examen.
> En el momento de la primera guerra mundial, Alemania era la segunda economía industrial del mundo. Esto fue a pesar de tener un tercio de la población aun viviendo como campesinos feudales, y aun manteniendo un gobierno “cuasi-feudalâ€� bajo un gobernante hereditario autocrático. También tenía uno de los mayores movimientos obreros de Europa (a pesar de haber sido el socialismo un credo criminalizado durante muchos años en Alemania). El Partido Socialdemócrata de Alemania (el SPD) tenía más de un millón de miembros y unos 4 millones y medio de votantes, así como numerosas publicaciones, grupos sociales afiliados, etc.
> El SPD aún hablaba y se reconocía como un partido socialista radical, aunque en los años previos a la guerra derivase cada vez más hacia el reformismo descarado, en parte porque se había vuelto muy institucional. Ejerciendo su propio papel y aliado con los sindicatos, era mucho más que una parte de la estructura de la sociedad. A pesar de esto, una pequeña parte de socialistas revolucionarios se mantuvo dentro del SPD, caracterizada por Rosa Luxemburgo, y que ascendía en número a entre tres mil o cuatro mil.
> Los verdaderos colores del SPD se mostraron durante la guerra, cuando casi todos sus miembros en el Reichstag apoyaron abiertamente la guerra y el partido difundió propaganda en el sentido de que la guerra era necesaria para detener la amenaza de la tiranía de Rusia. Esto poco a poco dio lugar a una escisión en el SPD en tres corrientes, con la eventual formación del Partido Socialdemócrata Independiente (USPD) en el grupo parlamentario y luego más lentamente con sus propios militantes. Los constituyentes de "extrema izquierda" se constituyeron en la Spartakusbund(Liga Espartaquista) con Karl Leibknecht y Rosa Luxemburgo como miembros destacados. Sin embargo, se mantuvieron dentro de las filas oficiales del USPD.
> En septiembre de 1918 estaba claro que Alemania ya había perdido la guerra. La expectativa de la mayoría de la clase dominante era preservar su estado más o menos intacto. Estaban desesperados para evitar una repetición de los acontecimientos en Rusia y el alzamiento masivo de allí. Los poderosos generales del ejército propusieron una forma de salvar al Estado alemán liberalizándolo e incorporando a algunos de los elementos más complaciente del SPD al gobierno. Estos últimos aceptaron y se unió a un gobierno con el príncipe Max von Baden como canciller.
> Consejos Obreros
> Bajo este régimen la situación se fue deteriorando. Los trabajadores que sufrían desde largo tiempo comenzaron a expresar su frustración por la rutina y la miseria que enfrentaban después de cuatro años de tiempo de draconianas restricciones de guerra. Más y más trabajadores, soldados y marineros desencantados comenzaron a emprender huelgas y motines. A finales de octubre la insurrección se difundió, conforme los trabajadores en todo el país se levantaban contra el gobierno. Comenzando en el puerto norteño de Kiel los consejos obreros comenzaron a constituirse en todo el país. El 5 de noviembre, Hamburgo (una de las ciudades más grandes del país) se convirtió en objeto de control por un consejo obrero. Sobre el día 8 ocurría lo mismo en las grandes ciudades de Alemania: Munich, Colonia, Frankfurt y e incluso Berlín.
> El resultado de la revuelta fue que el líder del SPD, Ebert, tomó el poder, y su colega Scheidemann declaró unilateralmente a Alemania república, en un intento por apaciguar a los rebeldes poniendo fin a la dominación de la aristocracia alemana. El Kaiser se fue al exilio. Si bien esta parte de la revuelta tuvo éxito, en realidad, no hizo sino terminar el trabajo comenzado por las revoluciones de 1848, con el establecimiento de una república burguesa plena en Alemania.
> Solo una pequeña parte de la clase obrera alemana era socialista revolucionaria. La gran mayoría de los trabajadores apoyaban al SPD como una cuestión de rutina, incluyendo su programa general de reforma del capitalismo. Por otro lado, los obreros revolucionarios eran pequeños en número. Cuando en febrero de 1919, la Liga Espartaquistarenunciado a sus vínculos con el USPD formó un Partido Comunista Alemán (KPD) reconoció este problema: "El socialismo no puede ser creado por decreto, ni puede ser establecido por un gobierno. El socialismo debe ser creado por las masas mismas, por cada proletario". Su problema era que no había proletarios suficientes que estuvieran el socialismo. Los levantamientos de noviembre habían sido una reacción a las dificultades y la tiranía, no un deseo coherente para establecer el socialismo. Contrariamente a lo que Chris Harman del SWP escribe en su libro ‘La Revolución Perdida’, en la que condescendiente
> afirma que los trabajadores estaban "confundidos" por las divisiones dentro del "movimiento socialista", lo que la mayoría de los trabajadores querían era que el SPD para pusiese fin a sus penurias. Los espartaquistas reconocían que el apoyo masivo necesario para establecer el socialismo faltaba y que el socialismo no estaba en la agenda en ese momento, por lo que resolvieron oponerse a la convocatoria de una asamblea constituyente que a su juicio ayudaría a consolidar el Estado alemán y en su lugar tratar de ganar socialistas dentro de los consejos obreros.
> Algunos elementos exaltados de la izquierda alemana (en el USPD y otro grupo llamados los Delegados Revolucionarios (Obleute)) no estaban satisfechos con esta realidad, y el 5 de enero de 1919 montaron el mal llamado levantamiento espartaquista ("espartaquista" en los círculos del SPD se había convertido en un cajón de sastre para cualquier persona vagamente en desacuerdo con los dirigentes, así como la palabra "trotskista" en el moderno Partido Laborista- los espartaquistas, incluida Rosa Luxemburgo, de hecho se opusieron a un levantamiento, dándose cuenta de que el apoyo de las masas por el socialismo no estaba allí. Estos elementos llevaron a los obreros de Berlín, a un golpe de Estado para tratar de hacerse con el poder, con la esperanza de que se propagase en todo el país. No pudo ser. A falta de cualquier plan los trabajadores que habían seguido a los revolucionarios gloriosos estaban en guardia esperando que se les dijera qué hacer, y
> cuando se les dijo era un batiburrillo de órdenes contradictorias y confusas. El 11 de enero de 1919 el gobierno del SPD envió a las tropas, los notorios Freikorps, que de manera muy eficaz aplastaron el putsch fallido. El 17 de enero, tanto Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg fueron asesinados por las tropas de los Freikorps, y Berlín estaba bajo el control del gobierno una vez más.
> Aplastados por el Estado
> Este fue un patrón que se repetiría en muchas partes del país, así como cualquier otra lucha o conquista de los trabajadores fueron brutalmente aplastadas por el poderío militar. Los trabajadores descubrieron demasiado tarde el peligro de seguir a líderes, y, por mucho que los bolcheviques aplastaron toda la actividad independiente de la clase obrera en Rusia para establecer su dominio, también lo hizo el SPD en Alemania para preservar el estado capitalista alemán. Los trabajadores descubrieron que los costos de la imposibilidad de luchar contra un coordinado y bien armado estado, y si poca sangre se derramó en la rebelión inicial mucha se derramó cuando fue sofocada.
> Los trabajadores de Alemania, persistentemente siguieron a sus antiguos dirigentes, creyendo que éstos resolverían sus problemas por ellos, e incluso traer el “socialismoâ€�, y por un tiempo creyeron en la palabrería del gobierno del SPD sobre la "socialización" de la industria. Al final, sin embargo, tuvieron que aprender del duro camino de la ceguera de seguir a líderes. La revolución alemana muestra, no como Chris Harman cree que si el KPD hubiera tenido más disciplina (léase que hubiese aplicado el principio leninista de "centralismo democrático" y la obediencia a la dirección) podría haber controlado más situaciones y por lo tanto conducir a los trabajadores a una revolución con éxito (en las coordenadas rusas). Es que, cuando la clase obrera no tiene la voluntad de establecer el socialismo, no puede ser, y tratar de formar socialistas en el calor de un proceso de cuasi-guerra civil es casi imposible. Ninguna cantidad de liderazgo,
> sino sólo una mayoría de trabajadores socialistas conscientes podrían haber llevado a cabo la revolución en Alemania. La sangrienta derrota del putsch y de los levantamientos mostró cómo la violencia, especialmente de parte de una minoría, es suicida contra un Estado persistente organizado. La historia demuestra que no es el estado en que fue "aplastado", sino los revolucionarios y muchos trabajadores inocentes también.
> PIK SMEET
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