Tuesday, November 20, 2007

*Rosa Luxemburgo y la Cuestión Nacional*

¿Hay un "derecho de las naciones a la autodeterminación" del cual
los
Socialistas debieran ser partidarios? Esta fue la cuestión
debatida por los
Socialdemócratas antes de la primera guerra mundial, especialmente
en Rusia
y en Austria, ambos imperios multinacionales por aquél entonces.
Lenin, fiel
a su visión oportunista de que cualquier slogan era útil si
ayudaba, dijo sí
a "movilizar a las masas". Entre los que contestaron no, estaba
Rosa
Luxemburgo.

Que esto fue así, hace bastante lo sabemos, pero hasta la reciente
publicación de una selección de sus escritos sobre *The National
Question*(editada por Horace B. Davis, Monthly Review Press), no
habíamos tenido la
oportunidad de juzgar el valor de los argumentos por ella
empleados. Que sus
escritos en la materia -contrariamente a aquellos sobre economía y
otras
cuestiones- hayan permanecido inasequibles por tanto tiempo no es
accidental. Los publicistas de izquierda simplemente no estuvieron
interesados en publicar la crítica de lo que se ha convertido en
un dogma en
los círculos de izquierda: que los Socialistas están moralmente
obligados a
apoyar las luchas por la "liberación nacional."

Rosa Luxemburgo nació en 1871 en Zanosc (aunque fue criada en
Varsovia), el
cual en los mapas actuales es un pueblo en el este de Polonia,
cercano a la
frontera con Rusia. Pero en 1871, era parte del Imperio Ruso, ya
que Polonia
no existía como Estado independiente desde 1795. Durante el período
1772-1795, Polonia había sido de hecho repartida entre Rusia,
Austria y
Prusia. Cerca de un 2/5 de la Polonia anterior a 1772 fue para
Rusia, y
aproximadamente un 1/5, tanto para Prusia como para Austria.

Cuando el movimiento socialdemócrata creció en Alemania y Austria
hacia
fines del S. XIX, también se propagó en las áreas polaco-parlantes
de esos
países. Inicialmente los socialdemócratas polaco-parlantes se
unieron a los
partidos alemanes y austriacos, pero en 1892 fueron formados en
ambos países
partidos polacos de manera separada. Posteriormente ese año, se
amalgamaron
para formar el Partido Socialista Polaco (PSP), con representantes
de la
Polonia Rusa. El PSP hizo de la reconstrucción de una Polonia
independiente,
dentro de sus límites previos a 1772, su exigencia principal. Al
año
siguiente una cantidad de polacos jóvenes se exiliaba en Zürich,
incluida
Rosa Luxemburgo, escindidos precisamente en este punto, y fundaban
La
Socialdemocracia del Reino de Polonia (SDRP).

La elección de tan extraño nombre era deliberada, ya que el "Reino
de
Polonia" era el nombre oficial de la Polonia Rusa. El nombre, por
lo tanto,
proclamaba que había un partido operando sólo en Rusia. Y de
hecho, cuando
el Partido Socialdemócrata Ruso finalmente se formó, el SDRP (o más
precisamente, luego de la adhesión de un grupo lituano en 1899, el
SDRPL)
fue su sección en Polonia y en Lituania.

El tema de si la independencia de Polonia debía ser o no apoyada,
surgió en
el Congreso de la Segunda Internacional en Londres en 1896, al
cual el PSP
había enviado una resolución en la cual declaraba "que la
independencia de
Polonia representa una exigencia política imperativa, tanto para el
proletariado polaco como para el movimiento obrero internacional
en su
totalidad". Rosa Luxemburgo se opuso a esto con firmeza, y
escribió una
serie de artículos en la prensa de la Internacional
socialdemócrata,
argumentando que los trabajadores debían organizarse
independientemente de
su nacionalidad, dentro del Estado capitalista en el cual se
encontraban, y
que no debían buscar volver a trazar esas fronteras; que la pelea
para
alcanzar esto desviaría a los trabajadores de la lucha de clase y
del
socialismo. La moción del PSP de hecho no fue sometida a votación,
sino que
fue reemplazada por una vaga resolución general que, sin embargo,
aún se
refería a "el completo derecho de toda nación a la auto-
determinación."

Al oponerse a una Polonia independiente, Luxemburgo estaba yendo
en contra
de una exigencia sostenida por Marx a lo largo de su vida
política. Ella era
bien conciente de esto, y no dudaba en describir los puntos de
vista de Marx
respecto de la Cuestión Polaca, como "obsoletos y equivocados".
Dado que
esta postura ha sido proseguida por el Partido Socialista de Gran
Bretaña,
será interesante examinar los argumentos de Luxemburgo sobre este
punto.

En 1848, señalaba ella, los demócratas de Europa Occidental, entre
los
cuales se debe incluir a Marx, deseaban una Polonia independiente,
instaurada para actuar como una barrera entre la Rusia Zarista y
Europa
Occidental, de modo de remover la amenaza de que una intervención
zarista
detuviera allí la extensión de la democracia política. Esto,
decía, era una
posición sostenible en 1848, pero no en los años 1890 o en los
años 1900 (ni
siquiera en 1880, cuando Marx hizo una declaración más, a favor de
la
independencia polaca); ya que en ese lapso, gracias a la
introducción del
capitalismo, y con él la de un proletariado industrial urbano,
Rusia no era
ya la monolítica fuerza de la reacción que había sido. En la
medida en que
el capitalismo y la clase obrera se desarrollaran en Rusia, así
también se
desarrollaría la posibilidad de derrocar al zarismo y establecer
allí
también una democracia política. En lo que respecta a Polonia,
argumentaba
que la introducción del capitalismo había ligado tanto a la
Polonia rusa a
Rusia (la industria polaca abastecía al mercado ruso), que la
propuesta de
reestablecer una Polonia independiente era de todos modos
una "fantasía
utópica".

Luxemburgo continuó señalando que la exigencia en pro de una
Polonia
independiente, era la exigencia a favor del establecimiento de
otro Estado
capitalista, inevitablemente expansionista y opresor. Esto, decía,
no era la
tarea de los trabajadores; lo que les concernía en aquel entonces
era
conquistar diversas libertades democráticas elementales. Así
exhortó a los
trabajadores polaco-parlantes en la Polonia rusa a luchar, junto
con los
trabajadores de todas las otras nacionalidades que se encontrasen
> dentro de
>> los límites del Imperio ruso, a derrocar al zarismo y a establecer
> una
>> democracia política en Rusia (los trabajadores polaco-parlantes en
> Alemania
>> y en el Imperio austriaco, deberían estar del mismo modo, luchando
> allí con
>> sus compañeros para establecer una democracia política). Luxemburgo
>> consideraba que el fin de la discriminación basada en la
> nacionalidad o en
>> el lenguaje -con total arreglo para el uso de lenguas minoritarias
> en todos
>> los aspectos de la vida social y política-, como parte integral de
> la
>> democracia política que exhortaba a instaurar bajo el capitalismo,
> era un
>> medio para facilitar la lucha por el socialismo. De hecho, fue aún
> más
>> lejos, y argumentó detalladamente, en una serie de artículos
> publicados en
>> 1908-09, que debía darse a Polonia autonomía dentro de cualquier
> república
>> democrática toda rusa . De este modo el SDRPL respondió al reclamo
> del PSP
>> sobre la restauración de una Polonia independiente, con la
> exigencia de un
>> autogobierno para la Polonia rusa, en el interior de una Rusia
> democrática.
>>
>>
>> No negamos que en las condiciones políticas absolutistas de la
> Rusia
>> zarista, la clase obrera estaba obligada a luchar por libertades
> políticas
>> como el voto, libertad de prensa, y libertad para formar
> sindicatos y
>> partidos políticos; pero esto debía, y podría haberse hecho, de
> acuerdo a
>> una lucha clara y sin compromisos por el socialismo mundial.
> Luxemburgo por
>> supuesto sabía lo que era el socialismo, y de hecho realizó
> propaganda por
>> él, pero como socialdemócrata estaba conminada a la errónea teoría
> de que un
>> partido socialista debe tener un programa "mínimo" de reformas
> políticas y
>> sociales, a alcanzar dentro del capitalismo, así como un
> programa "máximo"
>> de socialismo.
>>
>> No obstante, puede decirse a favor de la formulación de
> Luxemburgo -de que
>> los trabajadores de la Polonia rusa debían luchar junto con los
> otros
>> trabajadores de Rusia, por una república democrática toda rusa-
> que no hizo
>> concesiones al nacionalismo; apeló a ellos como trabajadores, no
> como
>> polacos. Ella sabía que una campaña para establecer una Polonia
>> independiente, desataría las pasiones nacionalistas que desviarían
> a la
>> clase trabajadora de la Polonia rusa, no sólo de la lucha para
> establecer el
>> socialismo, sino aún de la lucha por la conquista de libertades
> democráticas
>> elementales. En este punto, se ha probado que tenía razón: cuando
> Polonia
>> conquistó la independencia en 1919, una dictadura nacionalista
> autoritaria,
>> comandada por el ex líder del PSP, Pidulski, llegó pronto al poder.
>>
>> Sin embargo, los acontecimientos han probado su equivocación en
> creer que la
>> independencia de Polonia hubiera sido una "fantasía utópica". Si
> se hubiera
>> limitado a decir que un Estado polaco independiente habría
> continuado bajo
>> la dominación de Rusia, o de alguna otra gran potencia, hubiese
> estado en lo
>> cierto. Pero lo que estaba sugiriendo, era que incluso la
> independencia
>> política formal de Polonia era imposible. El hecho de que Polonia
> obtuvo tal
>> independencia en 1919, hace de sus argumentos una pintoresca
> lectura hoy en
>> día, pero aún sigue siendo verdad que Polonia nunca ha sido
> realmente
>> independiente de una u otra potencia imperial. Veinte años luego
> de ser
>> "restaurada", Polonia fue nuevamente dividida entre Alemania y
> Rusia, y
>> desde la guerra, ha sido un mero satélite ruso. De hecho, partes
> de la
>> Polonia anterior a 1772 se encuentran hoy nuevamente en Rusia. El
> error de
>> Luxemburgo en esto, debería ser una advertencia para los
> socialistas, de no
>> ser dogmáticos en asuntos como este: el capitalismo puede ser muy
> flexible
>> en sus instituciones políticas.
>>
>> El tópico del "derecho de las naciones a su autodeterminación"
> surgió
>> nuevamente en 1903, cuando los socialdemócratas rusos incorporaron
> la
>> exigencia en sus programas de manera oficial. Una vez más
> Luxemburgo se
>> opuso a esto, no sólo como políticamente equivocado, sino como
> teóricamente
>> precario. Sus argumentos sobre este último punto son iguales a los
> nuestros:
>>
>>
>> Un "derecho de las naciones" que es válido para todos los países
> en todos
>> las épocas, no es más que un cliché del tipo de "derechos del
> hombre" o
>> "derechos del ciudadano".
>>
>> Cuando hablamos del "derecho de las naciones a su
> autodeterminación",
>> estamos usando el concepto de "nación", como una entidad social y
>> políticamente homogénea... En una sociedad de clases, "la nación"
> como una
>> entidad sociopolítica homogénea no existe. Más bien lo que existe
> es, dentro
>> de cada nación, clases con intereses y "derechos" antagónicos.
>>
>> Se incluye en un apéndice de la selección de Davis de los escritos
> de Rosa
>> Luxemburgo sobre esta cuestión, una declaración publicada en 1916
> en un
>> oscuro periódico escrito en polaco, por algunos miembros del SDRPL
> en el
>> exilio. Este muestra un destacable grado de entendimiento sobre el
> tema, en
>> especial lo que sigue:
>>
>> El así llamado derecho a la autodeterminación, es también usado
> con la
>> salvedad de que ha de volverse una realidad por vez primera bajo el
>> socialismo, y por lo tanto, es una expresión de nuestra ardua
> lucha por él.
>> Esta propuesta está abierta a las siguientes objeciones: sabemos
> que el
>> socialismo eliminará toda la opresión de las naciones, y acabará
> con los
>> intereses de clase que son la fuerza impulsora de tal opresión.
> Además, no
>> tenemos razones para suponer que la nación, en una sociedad
> socialista,
>> formará una unidad político-económica. Todo parece indicar que
> tendrá el
>> carácter de una unidad cultural y lingüística, dado que la división
>> territorial de la unidad cultural socialista, en cuanto a que ésta
> es la que
>> sobrevivirá, sólo puede seguir las necesidades de la producción, y
> esta
>> división habrá de estar determinada, no por naciones individuales
> de forma
>> separada, de su propia fuerza (como el "derecho a la
> autodeterminación" lo
>> exige), sino mediante la *acción conjunta* de todos los ciudadanos
>> interesados. Adjudicar al socialismo la fórmula "derecho a la
>> autodeterminación", surge de un desconocimiento total de la
> naturaleza de la
>> sociedad socialista.
>>
>> No podríamos expresarlo mejor. Desafortunadamente, la mayoría de
> aquellos
>> que expresaron tales puntos de vista, fueron posteriormente
> separados por el
>> Bolchevismo y la Revolución Rusa, y pronto desaparecieron de la
> escena de la
>> historia.
>>
>> Aunque Luxemburgo conocía lo que era el socialismo, y tenía una
> honorable
>> trayectoria en oponerse a la Primera Guerra Mundial, así como al
> reformismo
>> dentro de la socialdemocracia y a las prácticas antidemocráticas
> de los
>> bolcheviques, también cometió sus errores. Pero en la cuestión del
>> nacionalismo, con sus críticas a la posición de Marx
> por "obsoletas y
>> equivocadas", hizo una importante contribución a la teoría
> socialista. Es de
>> esperar que la publicación en inglés de sus puntos de vista en
> este tema,
>> ayudará a echar por tierra el slogan "el derecho de las naciones a
> su
>> autodeterminación."

1 comment:

prolerat said...

Greetings Comrades ,friends and fellow -workers,
Welcome to the Blogosphere and best wishes and fraternal greetings to all who have helped make this possible.I am sorry I only speak English but I still wish to convey my best wishes.I have put links up in the SPGB site.
YfS
Matt