Monday, November 19, 2007

Los principios del socialismo

Los Principios Del Socialismo
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[edit]¿Reforma…
Todos los partidos que se reclaman del socialismo elaboraron, en el momento de su fundación, un programa, a veces llamado declaración de principios. La adhesión al partido implicaba para sus miembros la aceptación de las cláusulas de dicho programa. Éste incluía generalmente una exposición del objetivo que se fijaban - el Socialismo -, un escueto análisis del sistema capitalista al que afirmaban oponerse, así como una descripción de los métodos que se proponían para alcanzar el objetivo socialista. Además, casi todos los partidos que se autodefinían como socialistas añadían una serie de medidas - de reformas - “inmediatas” supuestamente destinadas a mejorar la situación de la clase trabajadora mientras no alcanzasen el objetivo, considerado como más “lejano”, del socialismo.

Ése fue el caso del Parti ouvrier français (P.O.F.) - Partido obrero francés - cuyo programa, adoptado en el Congreso nacional de Le Havre (17-22 de noviembre de 1880) reproducimos a continuación:

Considerando,

Que la emancipación de la clase productiva es la de todos los seres humanos sin distinción de sexo ni de raza,

Que los productores no pueden ser libres mientras no estén en posesión de los medios de producción (tierras, fábricas, navíos, bancos, créditos, etc.),

Que sólo hay dos formas bajo las cuales los medios de producción pueden pertenecerles:

1. La forma individual que no ha existido jamás al estado de hecho general y que es eliminada cada vez más por el progreso industrial;

2. La forma colectiva cuyos elementos materiales e intelectuales están constituidos por el desarrollo mismo de la sociedad capitalista.

Considerando,

Que esa expropiación colectiva sólo puede salir de la acción revolucionaria de la clase productiva - o proletariado - organizada en partido político distinto;

Que semejante organización debe ser perseguida por todos los medios de que dispone el proletariado, incluido el sufragio universal convertido de instrumento de engaño que ha sido hasta la fecha en instrumento de emancipación;

Los trabajadores franceses, al dar como objetivo a sus esfuerzos la expropiación política y económica de la clase capitalista y la restitución a la colectividad de todos los medios de producción, han decidido, como medio de organización y de lucha, entrar en las elecciones con las reivindicaciones siguientes:

a) Parte política

1. Abolición de todas las leyes sobre la prensa, las reuniones y las asociaciones y sobre todo la ley contra la Asociación internacional de los trabajadores. Supresión de la libreta, esa puesta en cartilla de la clase obrera, y de todos los artículos del Código que establecen la inferioridad de la mujer respecto al hombre.

2. Supresión del presupuesto de los cultos, y restitución a la Nación de los “bienes llamados de manos muertas, muebles e inmuebles, que pertenecen a las corporaciones religiosas” (decreto de la Comuna del 2 de abril de 1871), incluidos todos los anexos industriales y comerciales de esas corporaciones.

3. Supresión de la Deuda pública.

4. Abolición de los ejércitos permanentes y armamento general del pueblo.

5. La comuna dueña de su administración y de su policía.

b) Parte económica

1. Descanso semanal de un día o prohibición legal para los empleadores de hacer trabajar más de seis días sobre siete. Reducción legal de la jornada laboral a ocho horas para los adultos. Prohibición del trabajo de los niños menores de catorce años en los talleres privados, y de catorce a dieciocho años, reducción de la jornada laboral a seis horas.

2. Custodia protectora de los aprendices por las corporaciones obreras.

3. Mínimo legal de los salarios determinado, cada año, según el precio local de los géneros, por una comisión de estadística obrera.

4. Prohibición legal a los patronos de emplear obreros extranjeros a un salario inferior al de los obreros franceses.

5. Igualdad de salario a trabajo igual para los trabajadores de ambos sexos.

6. Instrucción científica y profesional de todos los niños puestos para su mantenimiento a cargo de la sociedad representada por el Estado o la comuna.

7. Puesta a cargo de la sociedad de los ancianos y de los inválidos en el trabajo.

8. Prohibición de toda intromisión de los empleadores en la administración de las cajas obreras de socorros mutuos, de previsión, etc., restituidas a la gestión exclusiva de los obreros.

9. Responsabilidad de los patronos en materia de accidentes, garantizada por un afianzamiento abonado por el empleador en las cajas obreras, y proporcionada al número de obreros empleados y a los peligros que representa la industria.

10. Intervención de los obreros en los reglamentos especiales de los diversos talleres, prohibición del derecho usurpado por los patronos de castigar con cualquier penalidad a los obreros en forma de multa o deducciones del salario (decreto de la Comuna del 27 de abril de 1871).

11. Anulación de todos los contratos que han enajenado la propiedad pública (bancos, ferrocarriles, minas, etc.) y la explotación de todos los talleres del Estado entregada a los obreros que en ellos trabajan.

12. Abolición de todos los impuestos indirectos y transformación de todos los impuestos directos en un impuesto progresivo sobre los ingresos que sobrepasen 3 000 francos. Supresión de la herencia en línea colateral y de toda herencia en línea directa que sobrepase 20 000 francos.

Algunos tomaron desde un principio un camino algo diferente. El Partido socialista uruguayo, por ejemplo, en su Manifiesto de los socialistas, publicado en El Día del 12 de diciembre de 1910, no hizo referencia alguna a un objetivo socialista cualquiera ni condenó siquiera la propiedad privada productiva. Para él, el “enemigo” era la Unión Cívica, llamada en el manifiesto “Unión Católica”, por estar compuesta de “elementos clericales nunca inociosos” a los que “era necesario oponer un contingente considerable a la fuerza que surgía ante nosotros animada de todas las aspiraciones retrógradas y oscurantistas, ansiosa de entenebrecer los horizontes históricos de la nación e impaciente por llevar su ataque legislativo a las conquistas alcanzadas en nuestra vida civil por el espíritu moderno, resuelta a obstaculizar el progreso moral del país intentando desviarlo de su orientación hacia las reformas liberales que queremos ver realizadas y consolidadas cuanto antes.” Tan reformistas resultaron ser los “socialistas” uruguayos que “frente a la gravedad de la hora, los liberales han aceptado constituir con los socialistas la Coalición Democrática”. Además, decidieron, en su manifiesto inicial, pugnar sólo “por los siguientes puntos importantes de [su] programa mínimo”:

En el Parlamento:

1) Separación de la Iglesia y el Estado.

2) Jornada legal de ocho horas.

3) Reglamentación del trabajo de mujeres y niños.

4) Disminución de los impuestos que gravan los artículos de consumo.

5) Protección a los trabajadores del campo.

6) Mayores facilidades para la nacionalización de los extranjeros.

7) Impuesto progresivo sobre el valor de la tierra.

8) Representación proporcional.

En la municipalidad:

1) Saneamiento de los barrios pobres.

2) Construcción de casas para obreros.

3) Higienización rigurosa de las viviendas de inquilinato.

4) Municipalización de los servicios de carácter general.

5) Medidas para evitar la suba arbitraria en el precio de los artículos de primera necesidad: pan, carne, etc.

Otros que, si bien, a semejanza del P.O.F. francés o del P.S. uruguayo, siguieron una práctica reformista, optaron por un programa marcadamente socialista. Tal fue el caso del Partido socialista argentino, el cual adoptó, en su Congreso constituyente de los 28 y 29 de junio de 1896, una Declaración de principios redactada por Juan B. Justo:

El Partido Socialista, representado por sus delegados reunidos en Congreso, afirma:

Que la clase trabajadora es oprimida y explotada por la clase capitalista gobernante.

Que ésta, dueña como es de los medios de producción, y disponiendo de todas las fuerzas del Estado para defender sus privilegios, se apropia la mayor parte de lo que producen los trabajadores y les deja sólo lo que necesitan para poder seguir sirviendo en la producción.

Que por eso, mientras una minoría de parásitos vive en el lujo y la holgazanería, los que trabajan están siempre en la inseguridad y en la escasez, y muy comúnmente en la miseria.

Que en la República Argentina, a pesar de la gran extensión de tierra inexplotada, la apropiación individual de todo el suelo del país ha establecido de lleno las condiciones de la sociedad capitalista.

Que estas condiciones están agravadas por la ineptitud y rapacidad de la clase rica, y por la ignorancia del pueblo.

Que la clase rica, mientras conserve su libertad de acción, no hará sino explotar cada día más a los trabajadores, en lo que la ayudan la aplicación de las máquinas y la concentración de la riqueza.

Que, por consiguiente, o la clase obrera permanece inerte y es cada día más esclavizada, o se levanta para defender desde ya sus intereses inmediatos y preparar su emancipación del yugo capitalista.

Que no sólo la existencia material de la clase trabajadora exige que ella entre en acción, sino también los altos principios de derecho y justicia, incompatibles con el actual orden de cosas.

Que la libertad económica, base de toda otra libertad, no será alcanzada mientras los trabajadores no sean dueños de los medios de producción. Que la evolución económica determina la formación de organismos de producción y de cambio cada vez más grandes, en que grandes masas de trabajadores se habitúan a la división del trabajo y a la cooperación.

Que así, al mismo tiempo que se aleja para los trabajadores toda posibilidad de propiedad privada de sus medios de trabajo, se forman los elementos materiales y las ideas necesarias para substituir el actual régimen capitalista con una sociedad en que la propiedad de los medios de producción sea colectiva o social, en que cada uno sea dueño del producto de su trabajo, y a la anarquía económica y al bajo egoísmo de la actualidad sucedan una organización científica de la producción y una elevada moral social.

Que esta revolución, resistida por la clase privilegiada, puede ser llevada a cabo por la fuerza del proletariado organizado.

Que mientras la burguesía respete los actuales derechos políticos y los amplíe por medio del sufragio universal, el uso de estos derechos y la organización de resistencia de la clase trabajadora serán los medios de agitación, propaganda y mejoramiento que servirán para preparar esa fuerza.

Por tanto:

El Partido Socialista llama al pueblo trabajador a alistarse a sus filas de partido de clase, y desarrollar sus fuerzas y preparar su emancipación.

El resultado de la orientación reformista tomada por los partidos llamados “socialistas” fue, tal como lo decimos en otra parte, que, con el tiempo, las reformas “inmediatas” tomaron cada vez más importancia en detrimento del “lejano” objetivo del socialismo… hasta tal punto que éste acabó por desaparecer tanto del horizonte de los partidos “social-demócratas” cómo de las conversaciones de los “socialistas”, miembros o simpatizantes de esos partidos. Hoy en día, el reformismo ha dejado de ser una corriente del movimiento socialista para convertirse en una mera alternativa de izquierdas para la gestión política del capitalismo o, dicho de otro modo, en un cómplice y partidario de este último.

[edit]…o revolución?
Unos pocos partidos socialistas, concientes del callejón sin salida al que llevaba el reformismo para el movimiento obrero, idearon programas en los que se fijaban el socialismo como único e inmediato objetivo de su actividad. Rechazaron desde un principio toda concesión al capitalismo y al reformismo, considerando que ninguna reforma podía acabar ni con la propiedad privada de los medios de producción - base del capitalismo - ni, lógicamente, con la producción de bienes y servicios en el provecho egoísta y exclusivo de la clase poseedora.

El Socialist Party of Great Britain (S.P.G.B.) - el Partido Socialista de Gran Bretaña -, fundado en 1904, fue uno de esos raros partidos auténticamente socialistas que concibieron una declaración de principios que no incluyera ninguna reforma del capitalismo. La presentamos a continuación:

OBJETIVO

El establecimiento de un sistema de sociedad basado en la propiedad común y el control democrático de los medios e instrumentos de producción y de distribución de las riquezas por y en el interés de la comunidad entera.

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

EL PARTIDO SOCIALISTA DE GRAN BRETAÑA AFIRMA

1. Que la sociedad, tal como está constituida en la actualidad, está basada en la posesión de los medios de existencia (es decir, tierra, fábricas, ferrocarriles, etc.) por la clase capitalista o dominante y en el consiguiente sometimiento de la clase trabajadora, gracias a cuyo solo trabajo las riquezas son producidas.

2. Que de ello resulta en la sociedad un antagonismo de intereses que se manifiesta en una lucha de clases entre los que poseen pero no producen y los que producen pero no poseen.

3. Que este antagonismo sólo puede ser abolido por la emancipación de la clase trabajadora del yugo de la clase dominante gracias a la conversión en propiedad común de la sociedad de los medios de producción y de distribución y al control democrático de los mismos por el pueblo entero.

4. Que, puesto que en el orden de la evolución social, la clase trabajadora es la última clase en alcanzar la libertad, la emancipación de la clase trabajadora implicará la emancipación de toda la humanidad, sin distinción de raza ni de sexo.

5. Que esa emancipación debe ser obra de la clase trabajadora misma.

6. Que, puesto que el aparato del gobierno, incluidas la fuerzas armadas de la nación, no existe sino para conservar el monopolio de la clase capitalista sobre las riquezas sustraídas a los trabajadores, la clase trabajadora debe organizarse conciente y políticamente para la conquista de los poderes del gobierno, tanto nacionales como locales, a fin de que ese aparato, incluidas las fuerzas armadas, pueda ser convertido de instrumento de opresión en agente de emancipación y de abolición de los privilegios aristocráticos y plutocráticos.

7. Que puesto que todos los partidos no son más que la expresión de intereses de clase y dado que el interés de la clase trabajadora es diametralmente opuesto a los intereses de todas las secciones de la clase dominante, el partido que se fija como objetivo la emancipación de la clase trabajadora debe ser hostil a cualquier otro partido.

8. El Partido Socialista de Gran Bretaña entra pues en el campo de la acción política, determinado a luchar contra todos los demás partidos políticos, ya pretendan actuar en nombre de los trabajadores, ya sean abiertamente capitalistas, y hace un llamamiento a los miembros de la clase trabajadora de este país para que se unan bajo su bandera a fin de poner rápidamente término al sistema que los despoja de los frutos de su trabajo y a fin de que la pobreza deje lugar al bienestar, el privilegio a la igualdad y la servidumbre a la libertad.

A su vez, el Workers Socialist Party (Partido Socialista de los Trabajadores), ahora World Socialist Party of the United States (Partido Socialista Mundial de los Estados Unidos), adoptó estos mismos principios cuando fue fundado en en año 1916.

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